La historia musical de María José Villegas comenzó en casa, observando con admiración a su hermana mayor practicar teclado. Aunque en ese momento aún era muy pequeña, esos instantes despertaron en ella una curiosidad que con el tiempo se transformaría en una parte esencial de su vida.
“Recuerdo ver a mi hermana mayor tocar teclado en la casa cuando yo era pequeña. Ella estaba en el taller de piano, y verla practicar despertó en mí la curiosidad por la música”, recuerda.
Motivada por esa experiencia, ingresó a un taller de piano a los siete años, marcando así sus primeros acercamientos reales al mundo musical.
Sin embargo, con el paso del tiempo, fue el violín el instrumento que terminó acompañando profundamente su desarrollo artístico y personal. Aunque, para María José, la conexión va mucho más allá de un instrumento específico.
“No sé si realmente elegí el violín, siento que más bien escogí la música”, reflexiona.
A los 14 años ingresó al taller de violín de su colegio, en una etapa especialmente significativa de su vida.
“Era un momento donde me costaba entender y expresar muchas cosas que sentía”.
Fue entonces cuando la música comenzó a transformarse en un espacio de refugio, comprensión y crecimiento personal.
“Con el tiempo, el violín se transformó en la herramienta donde, junto a la música, he podido crecer, madurar y entender muchas cosas”.
Hoy, María José espera seguir construyendo su camino artístico acompañada siempre de su instrumento.
“Espero poder seguir junto a mi violín y la música toda la vida”.

Respecto al rol de la música en la sociedad actual, su mirada pone el foco en la necesidad de reconectar con lo humano en medio de una vida cada vez más acelerada.
“Creo que en el Chile de hoy la música y las artes nos recuerdan lo humanos que somos”.
Para ella, el arte tiene la capacidad de generar espacios fundamentales de sensibilidad, encuentro y conexión emocional.
“En un sistema que no nos da tiempo para nosotros mismos, la música logra algo tan simple pero tan importante como sentir”.
Además, destaca cómo la música permite generar vínculos entre las personas, más allá de las diferencias.
“La música genera espacios de encuentro, de identificación y de conexión”.
La experiencia de María José Villegas refleja cómo la música puede convertirse en un lugar de crecimiento interior, expresión emocional y construcción de comunidad, acompañando procesos profundamente humanos a lo largo de la vida.