Amigos del Municipal

El camino de cada músico comienza de manera distinta. Para el trombonista Michael Rojas, la música siempre fue parte de su vida familiar. Creció rodeado de melodías y ensayos gracias a su padre, acordeonista, y a su hermano mayor, baterista. Ambos, músicos autodidactas, despertaron en él la curiosidad por el mundo musical desde muy pequeño.

“Siempre estuve en un entorno relacionado con la música. Mi padre es acordeonista y mi hermano mayor baterista. Los dos aprendieron de forma autodidacta y, con el paso de los años, me fueron acercando poco a poco a este mundo. Finalmente, a los 11 años comencé a estudiar trombón en la Casa de la Cultura de Chimbarongo.”

Lo más curioso es que el trombón no fue una elección planificada. En realidad, fue el instrumento el que terminó encontrándolo a él.

“Al principio quería tocar trompeta junto a mi hermano gemelo, pero solo había un cupo y él lo tomó. A mí me inscribieron en trombón sin que yo supiera cómo era ni cómo sonaba. Lo primero que escuché para conocer el instrumento fue la Sinfonía N.º 3 de Gustav Mahler, y desde ese momento comenzó mi relación con él.”

Con el paso de los años, ese encuentro fortuito se transformó en una vocación que hoy sigue desarrollando como becado de la Corporación de Amigos del Teatro Municipal, convencido de que la música tiene un papel fundamental en el desarrollo de las personas y de la sociedad.

Para Michael, el arte permite ampliar la mirada y abrir nuevas posibilidades, especialmente en un país donde muchas veces el trabajo de los artistas no recibe el reconocimiento que merece.

“Creo que la música puede aportar una manera de ver más allá de lo común, tanto desde la creatividad como desde la posibilidad de convertirla en una profesión. En Chile todavía falta valorar más el esfuerzo de los artistas, y eso es importante para que más niños, jóvenes y adultos se animen a participar del mundo artístico, ya sea como un hobby o como una carrera profesional.”

Su historia demuestra que, a veces, los caminos más importantes comienzan por casualidad. Lo que empezó con un cambio de instrumento terminó convirtiéndose en una pasión y en un proyecto de vida que hoy impulsa con dedicación y talento.