Hay artistas cuya historia comienza mucho antes de subir a un escenario. En el caso de la soprano chilena Roxana Díaz Vanden-Bosch, todo partió haciendo largas filas bajo la lluvia frente al Teatro Municipal de Santiago para conseguir una entrada a los ensayos generales.
“Mi historia con la ópera empezó de una forma muy especial”, recuerda. “Todavía me veo, con uniforme de colegio, haciendo filas interminables junto a una gran amiga en el centro de Santiago, esperando bajo la lluvia por una entrada para los ensayos generales del Municipal”.
En una época en que el acceso a este repertorio era mucho más limitado, un CD de Maria Callas comprado en un kiosco de barrio bastó para despertar una vocación que marcaría toda su vida. “Eso fue todo: me enamoré perdidamente”.
Un apoyo decisivo al comienzo del camino
Ese entusiasmo la llevó a estudiar canto en la Pontificia Universidad Católica de Chile con la destacada maestra Ahlke Scheffelt. Fue durante esos años, entre 2005 y 2007, cuando recibió una beca de la Corporación de Amigos del Teatro Municipal de Santiago, gracias al patrocinio de Anita Beeck.
“Recibir ese reconocimiento fue un verdadero sueño hecho realidad”, recuerda Roxana. “Me dio la seguridad necesaria para lanzarme a perseguir mis sueños fuera de Chile”.
Como ocurre con muchos jóvenes artistas, el respaldo recibido no fue únicamente económico. Significó también una señal de confianza en su talento y en su potencial de desarrollo, un impulso que marcaría el inicio de una carrera internacional.
De Chile a Europa
Recién titulada, Roxana emprendió viaje a Alemania para continuar su formación en la Hochschule für Musik Freiburg, donde realizó estudios de Lied, Oratorio y Ópera, graduándose con honores y obteniendo el prestigioso Premio DAAD como mejor alumna de su generación.
Poco después alcanzó otro importante hito: convertirse en la primera cantante chilena aceptada en el Centre de Perfeccionament Plácido Domingo del Palau de les Arts de Valencia.
“Tuve la fortuna de ser la primera chilena en ingresar, otro sueño cumplido a base de mucho esfuerzo y una pizca de locura”, comenta.
En Valencia pudo desarrollar intensamente su carrera artística y representar con orgullo a Chile en uno de los centros de formación lírica más importantes de Europa.

La consolidación de una soprano dramática
Con el tiempo, su voz evolucionó naturalmente hacia el repertorio de soprano dramática. Para profundizar ese camino recibió el apoyo de la Fundación Ibáñez Atkinson, lo que le permitió estudiar con una de las grandes leyendas de la ópera mundial: Raina Kabaivanska, quien continúa siendo hasta hoy su maestra y mentora.
Ese proceso la llevó a establecerse en Módena, Italia, una ciudad profundamente ligada a la tradición operística y cuna de figuras como Luciano Pavarotti y Mirella Freni.
Actualmente, Roxana desarrolla una destacada carrera internacional como cantante freelance, presentándose en algunos de los principales escenarios europeos.
Entre ellos destacan el Teatro de la Zarzuela de Madrid, la Ópera Nacional de Sofía, el Rudolfinum de Praga, el Teatro Pavarotti-Freni de Módena, el Teatro Regio di Parma y el Festival dei Due Mondi, donde ha interpretado grandes papeles del repertorio como Lady Macbeth, Tosca, Manon Lescaut, Turandot, Senta y Vitellia.
Su interpretación de Lady Macbeth en el Festival Verdi y posteriormente en Alemania en el Teatro de Friburgo, recibió elogios de la crítica especializada por su intensidad dramática y excelencia vocal, consolidándola como una de las voces dramáticas más interesantes de su generación.
Próximamente debutará como Turandot en Guangzhou, China, y participará como soprano solista en el Réquiem de Verdi en Münster, Alemania.

Una artista en constante crecimiento
La búsqueda artística de Roxana no se ha limitado al canto.
Durante la pandemia cursó un Máster en Dirección de Escena en la Verona Opera Academy, donde realizó prácticas junto al reconocido barítono Leo Nucci en una producción de Rigoletto. Además, ha formado parte de la Accademia Verdiana del Teatro Regio di Parma y de la Accademia Mascagni de Livorno, entre otros prestigiosos programas de perfeccionamiento.
Paralelamente, es cofundadora del Ensamble Velum, proyecto dedicado a la difusión del repertorio de música de cámara.
El valor de creer en los talentos jóvenes
Al mirar hacia atrás, Roxana identifica claramente el papel que desempeñó la Corporación de Amigos del Teatro Municipal en sus primeros años de formación.
“En los inicios, contar con una plataforma donde mostrar lo aprendido es un regalo inmenso, pero es la confianza que ustedes depositan en nosotros la que realmente nos ayuda a forjar la nuestra propia, dándonos el valor para querer siempre ir más lejos”.
Y agrega un mensaje que resume el espíritu del programa de becas:
“Gracias por haber creído en mí cuando todo estaba empezando; ustedes fueron ese impulso inicial que me permitió llegar hasta aquí”.
Historias como la de Roxana Díaz Vanden-Bosch reflejan el impacto que puede tener el apoyo temprano al talento artístico. Desde aquellas largas filas frente al Teatro Municipal hasta los principales escenarios de Europa y Asia, su trayectoria demuestra cómo la pasión, el trabajo constante y la confianza depositada en los jóvenes intérpretes pueden abrir camino hacia una carrera de proyección internacional.
Para la Corporación de Amigos del Teatro Municipal de Santiago, verla representar a Chile en los más importantes teatros del mundo constituye una enorme satisfacción y confirma el propósito que inspira, desde hace décadas, su programa de becas: acompañar a los artistas en el comienzo de un camino que, como el de Roxana, puede llegar mucho más lejos de lo imaginado.