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La música ha acompañado a Kelly Aracelly Gómez Muñoz desde sus primeros años de vida. En su familia siempre estuvo presente de manera natural, convirtiéndose desde pequeña en una parte esencial de su identidad.

“Mi mamá escribía un diario donde siempre decía cuánto me gustaba cantar y bailar”, recuerda con cariño.

Su interés por la música creció rápidamente durante la etapa escolar, cuando soñaba con formar parte de la orquesta de su colegio. Sin embargo, por su corta edad, inicialmente no pudo integrarse. Lejos de desanimarse, encontró en su hogar el primer espacio para desarrollar esa pasión.

“Mi mamá me enseñó a tocar flauta dulce en la casa”, comenta. Tiempo después, con la llegada de un nuevo profesor, pudo finalmente ingresar a la orquesta escolar a los ocho años, comenzando con flauta dulce para luego dar el paso hacia la flauta traversa, instrumento que terminaría marcando su camino musical.

La elección de la flauta traversa nació también desde la curiosidad y la admiración. Kelly recuerda especialmente una flauta que pertenecía a su tía y que despertaba toda su atención cuando era niña.

“No me dejaba tomarla porque era muy pequeña y podía romperla, pero igual iba escondida a tratar de hacerla sonar”, cuenta entre risas. Con el tiempo pudo utilizarla en la orquesta del colegio y, aunque más adelante exploró otros instrumentos como el saxofón, descubrió que su verdadera conexión estaba con la flauta traversa.

Hoy, Kelly entiende la música como una herramienta de transformación y acompañamiento, especialmente para niños, niñas y jóvenes. “La música puede aportar muchísimo en la educación y en el desarrollo personal. Permite que las personas puedan ser ellas mismas y encontrar un lugar seguro”, señala.

Asimismo, destaca la responsabilidad que tienen los músicos de acercar el arte a la comunidad e inspirar a nuevas generaciones. “Es nuestro trabajo difundir la música y hacerla llegar a todas las personas”, afirma.

Como música profesional, Kelly valora profundamente la oportunidad de haber podido seguir este camino y espera transmitir esa experiencia a otros. “Quizás no todos lo convertirán en su profesión, pero sí puede transformarse en una parte esencial de sus vidas, porque aunque uno no lo crea, la música cambia vidas y puede marcar una gran diferencia”.