Amigos del Municipal

La música ha acompañado a Consuelo Escudero desde sus primeros años de vida. Su acercamiento al arte nació de manera natural dentro de su hogar, gracias a la influencia de su padre, quien le enseñó teoría musical y sus primeros pasos en guitarra y piano.

“Él fue y sigue siendo el responsable de que hoy este sea mi camino”, comenta.

Su formación artística continuó en el Liceo Experimental Artístico, donde cursó gran parte de su enseñanza básica y media. Allí profundizó en guitarra clásica, teoría musical y participación coral, experiencias que marcaron profundamente su desarrollo personal y artístico.

“Tuve profesores increíbles que me enseñaron no solo la disciplina que requiere la música, sino también el respeto profundo que sigo teniendo por las distintas formas de arte”, recuerda. A partir de esa experiencia, Consuelo destaca la importancia de acercar las artes a niños y jóvenes desde temprana edad. “El acceso al arte desde la infancia y dentro de la educación aporta sensibilidad, disciplina y una forma distinta de entender el mundo”, señala.

Aunque la música siempre estuvo presente en su vida, fue durante la enseñanza media cuando descubrió su verdadera vocación. Una visita junto a su curso a una producción de La Bohème en el Teatro Municipal de Santiago despertó en ella una profunda admiración por la ópera.

“Esa experiencia hizo que me enamorara de la ópera”, cuenta. Luego de integrarse al coro Crecer Cantando, comenzó su preparación para ingresar al Conservatorio de la Universidad de Chile, camino que con el tiempo le confirmó que había tomado una de las decisiones más importantes de su vida.

Actualmente, Consuelo entiende la música y las artes como espacios fundamentales para la reflexión y la conexión humana, especialmente en el contexto actual.

“La música puede ser entretenimiento, una forma de expresión, una invitación a reflexionar o incluso una voz para comunicar distintas realidades”, explica. Asimismo, destaca el valor del arte como un espacio de pausa frente al ritmo acelerado de la vida moderna. “En el teatro, por ejemplo, uno está obligado a estar presente, a escuchar y conectar con lo que ocurre en escena. Siempre hay algo que contar y todos podemos sentirnos reflejados en esas historias”.

Finalmente, Consuelo reafirma una convicción que atraviesa toda su experiencia artística: la importancia de democratizar el acceso a las artes desde la infancia. “El arte no solo forma artistas, sino también personas más sensibles, reflexivas y conectadas con su entorno”, concluye.