Amigos del Municipal

Becado por la Corporación de Amigos del Municipal en 2010, el barítono Alejandro Pizarro-Enríquez ha desarrollado su trayectoria entre Alemania y Austria. Desde 2015 forma parte del coro de la Ópera Estatal de Viena, una experiencia que ha combinado con interpretaciones solistas, conciertos y un aprendizaje que trasciende lo musical.

En 2010, un concurso internacional de canto llevó a Alejandro Pizarro-Enríquez a Dresde, Alemania. Durante esa estadía surgió una oportunidad que marcaría su futuro: audicionar para el coro de la Semperoper, la ópera de la ciudad. Tras obtener el puesto, se trasladó a Alemania en febrero de 2011 y comenzó una nueva etapa, con los desafíos de construir una vida lejos de Chile y la posibilidad de dedicarse profesionalmente al canto.

De Chile a Dresde: formación y primeras oportunidades

Antes de partir, Alejandro estudió con Rodrigo Navarrete, a quien reconoce como su mentor. Esa formación en Chile fue el punto de partida de un proceso de perfeccionamiento que continuó en Europa.

En Dresde tomó clases con Jürgen Hartfiel entre 2011 y 2012. A mediados de 2012 comenzó a trabajar con el barítono chileno radicado en Múnich, Oscar Quezada, con quien mantiene hasta hoy encuentros de estudio.

Su permanencia en la Semperoper se extendió hasta mediados de 2015. Allí participó en óperas y conciertos como integrante del coro, además de asumir roles secundarios en títulos como Idomeneo y La Juive. Fueron años de formación y experiencia escénica que le permitieron conocer desde dentro el trabajo de una casa de ópera europea.

Viena: un escenario de aprendizaje constante

En 2015, una nueva audición abrió el siguiente capítulo: Alejandro obtuvo una plaza de barítono en el coro de la Wiener Staatsoper, la Ópera Estatal de Viena, y se trasladó a la capital austríaca. Desde entonces, también ha continuado su formación con la profesora Claudia Visca.

Su trabajo en este teatro le ha permitido participar en numerosas producciones y asumir roles secundarios en óperas como Billy Budd, Dialogues des Carmélites, Otello, La traviata y El barbero de Sevilla, entre otras.

En ese escenario ha compartido producciones con figuras como Anna Netrebko, Juan Diego Flórez, Ludovic Tézier y Jonas Kaufmann. Para Alejandro, trabajar junto a artistas de esta trayectoria representa una oportunidad de aprendizaje que se renueva en cada experiencia.

Como parte del coro de la Wiener Staatsoper, también ha participado en presentaciones en Mónaco, Taipéi y Tokio, ampliando su recorrido por escenarios internacionales.

Personajes, conciertos y nuevos desafíos

En paralelo a su trabajo en el coro, Alejandro ha desarrollado una trayectoria solista que incluye presentaciones en otros escenarios europeos. Entre sus interpretaciones se encuentran el Conde Almaviva de Las bodas de Fígaro y el doctor Malatesta de Don Pasquale, roles que cantó en Žilina, Eslovaquia, en 2025 y 2026, respectivamente.

Durante el verano europeo de 2026 interpretó a Fiorello en El barbero de Sevilla, en el Lech Classic Festival, en Austria. Ese mismo año participó como barítono solista en tres presentaciones de Carmina Burana: dos en Viena y una en Mauthausen.

Entre sus próximos proyectos, tiene previsto interpretar a Fígaro en El barbero de Sevilla en enero de 2027, sumando un nuevo desafío a su experiencia con el repertorio de Rossini.

De la canción de arte a la televisión

La actividad artística de Alejandro también encuentra espacio en la canción de arte. Ha interpretado obras de Brahms en la Ópera Estatal de Viena y el ciclo Winterreise, de Franz Schubert, tanto en Concepción, en 2023, como en Viena, en 2024.

Su vínculo con Chile se ha mantenido a través de recitales y de su participación como invitado en una gala de ópera en el Teatro de la Universidad de Concepción.

A estas experiencias se suman incursiones en el mundo audiovisual: en 2019 interpretó a Papageno en un episodio de la serie Vienna Blood y, en 2020, aportó la voz cantada a un personaje de la serie Freud. Dos oportunidades para llevar su trabajo como cantante a un formato distinto del escenario.

Construir una vida lejos de casa

Al recordar su llegada a Europa, Alejandro distingue con claridad el desafío personal que significó comenzar desde cero.

“Para mí, la experiencia de llegar a un lugar donde no hablas el idioma y tienes que aprender desde cero fue lo más fuerte en términos personales”.

Con el tiempo, aprender a desenvolverse en un nuevo entorno y establecer su vida en otro país dio paso a una valoración profunda de las oportunidades que había encontrado. Poder vivir de lo que ama —cantar— es algo que describe con gratitud.

Compartir escenario con grandes artistas, enfrentar nuevas exigencias y adaptarse a distintos contextos han sido parte de un proceso que resume en una frase:

“Ha sido un crecimiento incesante”.

El apoyo que abrió las primeras puertas

En esta historia, Alejandro reconoce un lugar fundamental al respaldo que recibió de la Corporación de Amigos del Municipal en 2010. Recuerda especialmente el apoyo personal de la señora Heather Atkinson y la confianza que la institución depositó en él cuando comenzaba a proyectar su carrera.

“La Corporación me permitió dar esos primeros pasos, me abrieron las primeras puertas y estaré siempre agradecido de que hayan creído en mí como artista”.

Su testimonio recuerda que una beca no solo entrega apoyo para avanzar: también puede representar una señal de confianza en un momento decisivo.

Para nuestra Corporación, conocer el camino de Alejandro y acompañar su historia es una manera de reafirmar el sentido de nuestro compromiso: contribuir a que los músicos encuentren oportunidades para desarrollar su vocación y dar esos primeros pasos que, con trabajo y perseverancia, pueden llevarlos mucho más lejos de lo que imaginaban.