Desde muy pequeña, la música ha sido parte fundamental de la vida de Andrea Carpio, joven percusionista becada que hoy continúa construyendo su camino artístico con pasión, disciplina y sensibilidad.
Su historia comenzó observando a su hermano tocar percusión, despertando en ella la curiosidad por el mundo musical y el deseo de aprender un instrumento. Antes de cumplir tres años ingresó al Programa Compota del Sistema de Orquestas de Venezuela, en Barquisimeto, donde tuvo su primer acercamiento formal a la música a través del violín.
Años más tarde, tras llegar a Chile, Andrea retomó sus estudios musicales con total claridad sobre el instrumento que quería interpretar: la percusión.
“Elegí la percusión porque me llamó mucho la atención la variedad de instrumentos que la conforman. Me parecieron muy interesantes los distintos sonidos y colores que uno puede ir combinando y cómo la interpretación también hace que suenen diferente”, cuenta.
Su formación continuó en la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), participando en la Escuela de Orquestas, el Ensamble de Percusión y las orquestas OSIM y OSEM, espacios que han marcado profundamente su desarrollo artístico.
Andrea destaca especialmente la riqueza colectiva de la música y el impacto que puede generar en la sociedad actual.
“Creo que al Chile de hoy la música puede aportar mucho, como variedad y unión cultural. A través de la música se desarrolla creatividad y conexión con otras personas, además de mantener vivas distintas tradiciones chilenas y conocer las de otras nacionalidades”, señala.
Además, enfatiza el valor formativo de estudiar música:
“El estudiar música requiere trabajo en equipo y constancia. Es una disciplina con la que adquieres capacidades que te pueden servir en cualquier área”.


Al finalizar, Andrea quiso agradecer a quienes han sido parte importante de su camino:
“A Dios, a mi familia, a mis profes y a la FOJI: muchas gracias por hacer posible mi progreso musical”.
Y también dedicó palabras especiales a la Corporación Amigos del Municipal:
“Muchas gracias a la Corporación Amigos del Municipal por el apoyo y la visibilidad que nos da a los músicos jóvenes en formación”.
La historia de Andrea refleja el poder de la música como herramienta de crecimiento, encuentro y transformación, y reafirma la importancia de seguir impulsando nuevas generaciones de talentos.