Amigos del Municipal

Krishna Sepúlveda es becada de la Corporación de Amigos del Teatro Municipal y actualmente se perfecciona en clarinete, instrumento que eligió con determinación cuando apenas era una niña. Su historia es reflejo de vocación temprana, perseverancia y profundo amor por la música. Desde San Carlos, Ñuble, hasta hoy, su camino ha estado marcado por la convicción, el trabajo constante y el apoyo de quienes han acompañado su formación.

1) ¿Cómo te acercaste a la música?

Me acerqué a la música desde muy pequeña. Siempre tuve interés por los instrumentos musicales: me gustaba sacar canciones a oído en guitarra, flauta, hacer ritmos o jugar con el típico teclado de juguete. El año 2010 mi hermana entró a la orquesta de mi colegio, el Colegio Sagrado Corazón de Jesús de San Carlos (Ñuble). Ella tocaba viola y la orquesta recién se estaba formando. Ahí comencé a insistirle al profesor para ingresar al taller, porque quería aprender un instrumento.

2) ¿Por qué elegiste ese instrumento?

Elegí el clarinete en el primer concierto que tuvo mi hermana con la orquesta. Como desde niña sacaba melodías a oído, podía diferenciar los sonidos o al menos identificar de dónde venían. En ese concierto escuché a una chica tocando clarinete: el sonido me encantó y, sin saber siquiera cómo se llamaba el instrumento, supe que quería tocarlo.

Tuve que insistir muchísimo para ingresar al taller, ya que estaba dirigido a niños mayores y yo estaba por cumplir recién 9 años. Intentaron convencerme de que tocara flauta porque tenía las manos muy pequeñas y pensaban que el clarinete sería demasiado difícil para mí. Pero yo tenía claro mi objetivo. Después de semanas de insistencia y de rechazar varias veces la opción de cambiar de instrumento, los profesores accedieron a darme una clase. Desde entonces, no he hecho más que enamorarme del clarinete.

3) ¿Qué crees que puede aportar la música al Chile de hoy?

La música aporta valores fundamentales: enseña a ser metódico y organizado, a no rendirse fácilmente y a comprender que las cosas requieren esfuerzo, pero que los frutos llegan. También nos entrega carácter y empatía, ya que convivimos con la competencia y aprendemos de sus aspectos positivos y negativos, lo que nos ayuda a madurar.

Hoy la música ofrece momentos de paz y tranquilidad. Nos permite desconectarnos de las dificultades personales y del contexto mundial, y a la vez pone una melodía de fondo a nuestros momentos más felices. Nos entretiene, nos ayuda a desahogarnos y a expresar aquello que muchas veces no alcanza con las palabras.

 

Este nunca es un camino que recorramos solos. Detrás de cada logro hay muchas personas que han sido parte de nuestra formación. Estoy feliz de dedicarme a esto y me esfuerzo muchísimo por alcanzar mis metas, pero siempre hay alguien apoyando: profesores, familia, amigos, pareja. Todos tenemos a alguien que nos enseñó cuando no sabíamos nada. Aunque pasemos muchas horas estudiando solos y luego como profesionales seamos más independientes, siempre hay personas que sumaron para que hoy seamos quienes somos.