En la Corporación de Amigos del Teatro Municipal creemos en el talento joven y en el poder transformador de la música. Hoy les presentamos a uno de nuestros becados, quien nos comparte cómo comenzó su camino artístico, qué lo inspira cada día y cuáles son los sueños que lo impulsan a seguir creciendo dentro y fuera del escenario. 🎶✨
¿Cómo te acercaste a la música?
Mi primer acercamiento fue cuando tenía 4 o 5 años. Siempre cantaba y hacía pequeñas performances frente a mi familia, imitando a Luis Miguel. En el colegio comenzaron a enseñarnos flauta y guitarra, y fue un verdadero flechazo: pasaba todo el día haciendo música. Más adelante entré a la orquesta que se estaba formando en mi liceo, y ahí confirmé que este era mi camino.
¿Por qué elegiste ese instrumento?
La verdad es que yo no lo elegí… me eligieron a mí (risas). Era alto y tenía un tórax grande, así que parecía ideal para ese instrumento. Con el tiempo entendí que fue una decisión muy acertada, porque encontré en él una forma profunda de expresar lo que siento.
¿Qué crees que puede aportar la música al Chile de hoy?
Creo que puedo aportar despertando el interés por la música académica en distintos lugares del país, incluso en los más remotos. Me gustaría que más personas pudieran conocer lo que hago cada día, descubrir pequeños grupos de cámara y entender cómo funciona cada instrumento. Nunca sabemos si al mostrarle a alguien cómo suena un instrumento podemos cambiarle la vida.

En lo personal, tengo sueños muy ambiciosos: quiero ser el mejor músico que pueda llegar a ser. Desde que me levanto hasta que me acuesto, todo lo hago movido por el amor a la música. Es mi vía para expresar y sentir aquello que a veces las palabras no pueden decir.
Mis principales fuentes de inspiración son mis profesores Obeed Rodríguez, Jeff Parker y Gabriel Díaz, además de maestros chilenos que hoy están en el extranjero, como Matías Piñeira y Paulo Muñoz, entre muchos otros. Admiro profundamente el profesionalismo y el trabajo físico y mental que implica preparar un gran repertorio.
Trabajo día a día para ser mejor que ayer, con la convicción de que algún día podré estar donde están los mejores del mundo y seguir dejando el nombre de Chile en lo más alto. Y, por último, pero no menos importante, mis compañeros son fundamentales en mi camino: gracias a ellos me he formado, he crecido y he encontrado ejemplos de cómo me gustaría ser.