¿Cómo te acercaste a la música?
Yo vivía en Barquisimeto, conocida como la ciudad musical, tenía un conservatorio sede del sistema nacional de orquestas y coros juveniles e infantiles de Venezuela. Era muy difícil conseguir cupo, esperé algunos años. Mi mamá me apoyó y entré a los seis años con clases de teoría y después me tocó escoger un instrumento, yo solo podía pensar en el violín.
¿Por qué elegiste tu instrumento?
Nunca había escuchado el violín en vivo, pero era una atracción magnética, cuando veía a los niños con el instrumento me gustaba mucho. Cuando por fin pude tener uno en mis manos y aprender a tocar, fue muy satisfactorio cumplir ese sueño.
¿Cuál crees que es el aporte de la música al Chile de hoy?
Al Chile de hoy le hace falta espacio de esparcimiento, de cultura, de escucha, tener un momento para dedicarte apreciar arte en general, no solo la música. Hay muchos conciertos de bandas sonoras de series, películas, animes, la gente conecta mucho con otras artes, como las audiovisuales. La música te lleva a una película, una serie o en un anime. La música va a ayudar a sanar un poco las heridas que tenemos actualmente.

